15.8.11

Día especial

Y pasó… siguió pasando. Envuelta en una silenciosa celebración desde los confines del olvido, de la miseria, de la frustración. Dentro de la cabeza de otro, encerrada en un laberinto de hoja afilada, que se extendía por cientos de kilómetros, sin salida a la vista… aún. Sin embargo, razones le sobraron para saberse viva, para sentir deleite; palabras y ligeros roces de la brisa que la elevaron del suelo en épocas antiguas. Un adiós, un renunciar, un aceptar la vida en otro, otros, muchos… que poco a poco fueron olvidando el contrato, mientras se disolvía con la marea. Un saludo, un placer, una confusión por retornar sin voz, con una daga en la cabeza. Pero hoy es el año 3, y la vida continúa; sin ella misma, sin audiencia y sin espectáculo.

1.5.10

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Bajo la tierra aúlla el lamento de un escarabajo que no pudo salir de su prisión, sus patas y su dorso quedaron por siempre bajo el peso de una cubierta gruesa e inflexible que no lo dejaba viajar como, tan sólo, agua…








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28.2.10

5


¿Quieres conocer la base de mi angustia?
¿Te gustaría saber el por qué de mis emociones?
Poco o nada te debe de importar,
pero lee con atención
porque mi llanto te ha de encontrar:

"Ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú".
Fragmento de Alejandra Pizarnik
*Imagen original*

28.9.09


Dos primordios de arcoíris, un final, y un gato cruzando su camino con el mío. Blanco, por cierto.

¿Que qué significa? Significa que falta algo. Tinta, podría ser.

Pero también sobra. ¿Por qué ese esfuerzo por intentar terminarlo? Quizá no están contentos, el defecto es parte de todo. No veo qué podría tener de malo que la vida nos mostrara un arcoíris aberrante, que por alguna razón ya no cumple con su ángulo llano; que se dobló, quién sabe por donde y tanto inicio como fin quedaron en un mismo lado… Uno luciéndose más que el otro… Levemente separados…

Al parecer, no les alegra nuestra felicidad. Están trayendo de nuevo la luz al mundo… Y no quema… ¡Cuando estábamos tan cerca de lograrlo! Pero vuelve, vuelve, vuelve; ¡y no quema!

Demoiselle K. D.


23.7.09

Otoño


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"En la cuidad de la histeria dejando miseria va la vanidad, con su vestido de fiesta le pide a la banda que empiece a tocar."

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Cuando da la vuelta ve dentro de un cesto una flor a punto de brotar, se ve embebida en la gloria que, escondida, engatusa a las victimas que a sus raíces caen. Con sumo cuidado la recoge dispuesta a llevársela a su hogar, cuando aparece un viajero en busca de posada que ella lleva diligentemente al hotel donde trabaja. Ya allí lo deja instalado, y antes de poderse ir el hombre la detiene y le arrebata la extraña mata de las manos. Luego de una larga disputa los pétalos empiezan a salir de su claustro para apoderarse del rostro de la chica…

…ella sólo siente como la oscuridad la atrapa y la deja sumergida en un espejo que únicamente refleja los pasos del, ahora, desesperado viajero.

Nunca llegó a entender que era lo que él tanto anhelaba encontrar, conquistaba varios sueños pero con ninguno demostró el entusiasmo del descubrimiento. Las culturas y paisajes que dejaba bajo sus pasos quedaban ensombrecidos por un ideal inalcanzable en la mente del viajero. Ella se sentía impotente al no poder ayudarlo, pero una asfixiante paz que le llegaba de algún punto cercano nunca la dejó llegar a desesperarse en su encierro. Hasta que, un día, vio brillar las pupilas de su caminante…

Ya cansada por los años que habían pasado el alma marchita de Helena no pudo encontrar imagen más bella que la que acababa de presenciar y, satisfecha, dejó que el viento la tomara y la llevara consigo.

…pero no contaba con aquel contacto que la iba a sacar de su reclusión. Apenas el anciano, que en su vida presenció infinidad de maravillas, vio que la flor otoñal empezaba a deshacerse de sus pétalos sintió nostalgia por la compañía inmensa compañía que le brindó durante años. De pronto deseó quedarse con uno de ellos, un sueño que nunca se atrevió a recordar hasta que apareció, de nuevo ante sus ojos… Era la misma chica, aquella que intentó acunar una flor maldita…

Una flor cuyos pétalos eran una condena eterna…


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14.4.09

Gtreg

 

El cuarto oscuro, una brisa que vuelve oscilante el ambiente, rojo sangre que tenue nos ilumina creando una atmósfera interrumpida por cuadros negros que van siendo invadidos por manchas claras desfigurando su esencia…

Al fondo suena cómo es soltado el cerrojo y pasos sordos aproximándose a mis espaldas.

 

Tic… Tac…  Pum…  Tic… Tac…  Pam…

 

La temperatura va en ascenso, una gota resbala por mi mejilla… ¿Sudor? ¿Lágrima? La espera se me hace infinita…

 

Tic… Tac…  Pum…  Tic… Tac…  Pam…

 

¡Oh! Aquella agonía que no me deja vivir, empieza a faltarme el aire y empapada en lágrimas caigo al suelo, mis rodillas tiemblan… Lágrimas… El sudor apenas empieza a brotar…

 

Tic… Tac…  Pum…  Tic… Tac…  Pam…

 

La esencia sigue en su curso de perdición y, mientras oscila sobre su cabeza, veo el foco titilante que acompasa sus pasos. Pero la tenue atmósfera ha perdido su sangre… El agua fluye…

 

Tic… Tac…  Pum…  Tic… Tac…  Pam…

 

Un ser extraño empieza a brotar, olvidado, indefenso… Tiembla… Llora… Mata… Continúa en el suelo negándose a pensar, negándose a vivir…

 

Tic… Tac…    …    Tic… Tac…     …

 

Fuertes brazos que envuelven la pequeña criatura, el momento ha llegado… Su sudor ahora se confunde con las lágrimas… Y ambos parecen interminables…

 

Tic… Tac…    …    Tic… Tac…     …

 

Una nueva sensación se apodera de la criatura, el tacto ya no es fresco y espeso. Siente cuando las manos hirvientes de su amado bajan desde sus hombros, las siente bajar por sus dedos y siguen en su procesión hasta su abdomen. Ahora desprovisto de cobertura…

 

Tic… Tac…    …    Tic… Tac…     …

 

La criatura se retuerce para liberarse de su celda, los brazos se tensan y sus movimientos continúan inseguros, tímidos; ascienden por sus pechos hasta alcanzar su rostro mientras dirige a la pequeña lentamente hacia él…

 

Tic…  Tac…

  

Aquel rostro tan amado despide una lágrima…

 

Tic… Tac…    …    Tic… Tac…     …

 

La sangre borbotea desde cada pared, cada vez su color es más intenso. La esencia ya está del todo perdida… Su ausencia brilla…

 

Tic… Tac…    …    Tic… Tac…     …

 

La criatura va dando paso a mi mente racional para convivir con ella. Mientras acaricia mi rostro con una mano va bajando la otra delicadamente por mi espalda para terminar bajo mi muslo… Me aprieta contra él y nuestras caras quedan separadas por un suspiro…

 

Tic… Tac…    …    Tic… Tac…     …

 

Nuestros labios se humedecen, saben lo que sucederá y se niegan a aceptarlo…

 

Tic… Tac…    …

 

La sangre nos cubre y saca destellos de nuestras lágrimas, nuestro sudor, nuestra saliva…

 

Tic… Tac…    …

 

Derrama su aliento sobre mi rostro, el deseo vence la distancia y… al rozarnos…

 

Tic…

 

“Lo siento…”

 

Tac…

 

Las fotografías expresan sus ganas de contar su propia historia mientras siguen oscilando al ritmo de una brisa ya inexistente

 

…

 

Me envuelve un ráfaga de colores, no sé si de afuera o dentro de mi ser… La criatura grita… Todo es frío, claro y húmedo a mi alrededor…

 

 

 

…

 

 

 

…

 

 

 

…

 

 

 

Tic…

 

 

 

Tac…



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23.3.09

“One day, a boy wanted to be”.

 ¿Qué tan difícil es aceptar la indiferencia ajena? El ser humano es un ser maleable que se ajusta a cualquier situación que el medio le imponga, por más precaria que sea. Y cuando no es simple… dejar ir a la vida. Lo que poco se entiende es aquel masoquismo emocional al que la población es sometida por las llamadas “víctimas”. Ese es el comienzo.

 A pesar de todas las voces que se oían a su alrededor, Thomas caminaba en línea recta hacia el océano. No era la primera vez que lo hacía, algún tiempo atrás empezó a encontrar cierto confort en ello, como si su pesado cuerpo se disolviera como la sal y con ella bañara lugares inimaginables. Aún no había adquirido la dulzura necesaria para llegar más lejos… era sólo sal. Poco le agradaban aquellas manos inmensas que terminaban con su viaje, hirientes e hirvientes. No como la sal en su interior, que le recordaba a dónde pertenecía, sino como una opresión contra el suelo que cada vez se acercaba más a su corazón. Pero no podía dejar que se lo robaran. Era aquel el momento en el que reaccionaba y, como lo había hecho ya varias veces, salía a correr demostrando una fortaleza que quitaría en ese millar de manos el rastro del ego que buscaban conseguir a expensa suya. Consuetudinario, no había más que decir.

¿Y esa imagen qué? No es el momento de saberlo.

31.1.09

Eso

Llevaba más de tres días acurrucada en ese húmedo tronco, sus ojos hinchados contrastaban con el resto de su esquelética cara de tal forma que un inusual viajero la hubiera confundido con una Mori; digo inusual porque el acceso a aquel lugar era más bien acuático o por medio de una serie de ramas, y desde que ella tuviera consciencia ninguna criatura a la que estuviera acostumbrada se había acercado alguna vez a los límites del pantano.

 En su cabeza repetía se repetía la pregunta “¿Cuándo vendrá al fin por mí?” con una frecuencia agotadora; hasta había logrado llegar a un estado de petrificación a causa del frío, o eso quería creer, sabía que sólo con pensar en moverse su cuerpo no vacilaría y le ganaría a la decisión. Su única reacción visible eran los fluíos que le escurrían sin descanso por ojos y nariz, porque así como no daba señales de vida, tampoco las daba de muerte: insectos, hongos y otros parásitos habían aprendido a respetarla hace años por ser su única compañía, pero en este último viaje no tardaron en empezar a rehuirla. Y la anfitriona seguía en espera.

 En los lindes del pantano varios individuos vivían sus vidas sin mayor interés pero con energía: comían, trabajaban y, sobre todo, procreaban a otros seres funcionales y, con muy raras excepciones, estériles. De vez en cuando las Mori castigaban el agravio, pero el orgullo de aquellos seres por su in-naturaleza los convertía en una fortaleza inquebrantable. Por eso mismo, los progenitores pronto quedaron discriminados a base de placeres y lujos exagerados de parte de aquellas criaturas que, mientras asumían el poder, se aseguraban del mantenimiento de su arsenal. Poco se demoró el proceso de instaurar ese patrón único de funcionalidad en sus mentes, y muchas generaciones atrás a ninguno de ellos se le había sido enseñado a pensar.

 Para los viajeros de otras tierras eran escasas las ocasiones que se veían obligados a pasar por esos lindes, y cuando lo hacían, desde memorias ancestrales, lo habían encontrado deshabitado; y las desapariciones ocurrían por las tierras falsas que las Mori extendían como parte de sus chanzas. Pero ellas nunca atacaban a la sustancia.

Nadie escapaba del secuestro masivo de emergencia genómica como para esclarecer las ideas.

 En el tronco ella la seguía esperando, sus cálculos habían errado pero el fin siempre estaba en algún lugar del horizonte.

 ... 

Los análisis habían calificado como positivo el proceso anti-mestizaje cada 10 años para la creación de nuevos progenitores, porque aunque de los viejos salían mejores criaturas éstos estaban a un paso de la tumba. “Tumba”... ante ese pensamiento Radel recordó los intentos de su mascotita de serle infiel, y una risa tan suave como un zumbido retumbó en las rocas del acantilado. Su mascota había sido fruto de su reciente investigación, pero los resultados se dieron más rápido de lo que le llevaba a la comunidad aceptar semejante noticia. Además,  aquella “humana” (era la descripción que más se le asemejaba entre las que había podido encontrar), como cualquier otra criatura de sustancia, buscaba otra especie con capacidades parecidas a las suyas para cumplir su requisito. No sólo eso. Por alguna razón su resistencia hacia los in-naturales, como su amo, la desbocaba hacia la búsqueda de la criatura más natural que podría haber existido nunca. No, andaba en espera, pero La Muerte se demoraba en hacer su aparición.

 Desde cada burbuja del agua pantanosa las Mori en turno de vigilancia evaluaban a la chica, era claro que La Muerte la trataría distinto a como era su deber cuando la conociera.

Las tres partes tenían una decisión que tomar.

18.12.08

...


Tan encantadora y tan hostil,
un sueño no soñado,
un manto no tejido.

Luces titilantes
interrumpiendo el infinito.
Constelaciones hechas de vacio,
posibilidad de mirar mas alla.

¿Acaso no es el sueño de todos?

Aún asi se siente sola,
iluminada en la lejania,
sin rastro de zapatos compartidos
...igual que yo.

Eso es!
Por fin me has llenado!
Oh! Manto sa[n]grado de la noche!

30.11.08

Puntos suspensivos


Un delgado rio de sangre discurre por la calle, su trayecto es largo, parece venir de las afueras del pueblo, aquella pequeña cabaña al frente de los cultivos. Los aldeanos llenos de pavor van al encuentro del causante del atentado con antorchas en las manos que les brindan una falsa seguridad y al llegar a la escena del crimen no hay nada, aunque es claro que el río nace allí. De la tierra brota, como si allí se condensara una fuente insaciable, la sangre. De repente, el anciano alcalde cae muerto en el centro de la multitud. Según los médicos del pueblo ha muerto de anemia y según los sacerdotes el diablo se ha llevado su alma.

…

El pueblo se reveló contra la iglesia, un hombre tan bueno merece tener un velorio así sea simbólico, así las bendiciones salgan sólo del corazón de los aldeanos y sea una blasfemia para el reino de los cielos recibirlo en su gloria. Pero mientras el cementerio está inundado en lágrimas la iglesia lo está en sangre, una semana ha pasado ya y el río no ha decrecido ni cambiado su rumbo, sigue bañando la plaza principal a los pies del monumento sagrado.

Una única fiel sigue yendo a rezar cada día con devoción, su padre aún está en cama pero ha recuperado algo de su salud desde el día en el que ella empezó las plegarias a su favor, el mismo día en que el viejo alcalde murió. El diablo está en el pueblo, los sacerdotes hacen lo posible por alejar de ella las calumnias, su única feligresa debe estar cobijada por el manto divino que el poder de la iglesia posee, pero su moribundo padre que hace dos días estaba tan blanco como la cal adquirió de pronto un matiz rosa en sus mejillas. Brujería. Pero no pueden acusar a la única esclava restante del patrimonio físico del simbolismo de la fe. Al volver al altar a preparar los atavíos para la misa del medio día, el cura de guardia ve a la joven sin vida en el suelo de la iglesia. Según sus superiores los síntomas son los mismos que los de quien está corrompiendo al pueblo, hay que quemarla antes de que su alma sea libre de unirse a los malos espíritus y, sobre todo, antes de que la noticia llegue a los oídos del resto de los aldeanos.

…

24.11.08

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Frío,
una onda de hielo recorriendo cada mm de mi cuerpo.
Lo mas doloroso: el corazón.
Ese frío se apodera de mis emociones, no me deja pensar.
Sí, quiero llorar... Dentro de mi ser hay gran cantidad de hielo (lo sé)
y tiene que salir de alguna forma.
¿Por los ojos?
Esa parece la mejor opción, la única que siento capaz de fluir.
Aun asi, no es tristeza... No siento nada.
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Hace algunos segundos pudo ser decepción, pero ahora no es nada.
Insensibilidad, esa es la palabra.
Kaho

8.11.08

Historia

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Capítulo 1b

No sabía a dónde nos dirigíamos, y el estar detrás del líder me hacía más vulnerable a errores, todavía no había aprendido a manejar un alto rango. Me preguntaba qué estarían pensando de mí los demás, pero en la atmósfera se sentía que yo era lo menos relevante en la situación tanto como para no querer informarme de la misma… que desespero. Hasta el momento no me había dado cuenta que no habíamos atravesado ningún asentamiento humano, que raro con lo que habíamos volado prácticamente hubiéramos atravesado medio mundo, unos gritos de pavor hubieran sido de lo más relajantes en esta situación para todos. Miré a mi hermano, mi líder, en busca de respuestas. Él se dio cuenta y dirigió su mirada hacia el suelo, estaba surcado por varias líneas que iban de una mancha a otra que se distinguían porque allí no había vida, quizá uno o dos árboles por mancha, pero comparados con los árboles del bosque que dividían estaban casi muertos. Me sumergí en esos caminos tratando de averiguar por qué estaban allí, no formaban ningún tipo de símbolo ni había simetría en los trazos, estaban hechos por criaturas sin conocimientos y sin uso de la razón, hechos “porque sí”. De todos modos, nunca los había visto.

De un momento a otro las alineaciones redujeron el espacio que abarcábamos cogiéndome desprevenida, ya no faltaba mucho para llegar. Miré por primera vez hacia el frente. En el horizonte se alcanzaba a vislumbrar una gran cordillera de montañas, en su mayoría rocosas, pero sobresaliendo de ellas había un risco bastante afilado que cualquier forma viviente hubiera evitado por instinto. Ese era nuestro destino. Algo más captó mi atención, tras las montañas se podía distinguir un bello atardecer teñido de verde, algo que nunca me hubiera podido imaginar, cada línea dibujada en el cielo adquiría un matiz único que brillaba con luz propia y le otorgaba una cantidad especial a cada rincón del paisaje que se extendía bajo nosotros, combatiendo las sombras que nuestro paso definía. Entre más cerca estaban del horizonte más agónicas se veían, como si cada segundo que pasaran fuera el último respiro de luz y libertad que pudieran darle a su querido mundo.

Su mundo, ahora lo entendía. Mi mundo, mi realidad, agonía, condena eterna, una tristeza reflejada en los ojos de todos que se apoderaba de los míos, esta sería la última vez que veríamos la luz antes del fin, podía sentir cómo mi corazón ardía mientras el fuego se condensaba preparándose para este final. Un sueño perpetuo se avecinaba, un sueño en el que el fuego que produciríamos estando en vigilia se condensaría en un pequeño sol dentro de cada uno de nosotros, pero todo tipo de destrucción y sufrimiento serían pospuestos hasta que aquellos bastardos pertenecientes a la raza humana acabaran con el mundo. Cuando ese momento llegara despertaríamos y determinaríamos el fin de su raza y de su mundo, dependiendo del alcance del daño habitaríamos solos en la miseria o en el paraíso, nuestra última orgía.

No me di cuenta en que momento pero habíamos atravesado la barrera entre la realidad humana y la nuestra, la magia y la doctrina, el bien y el libre albedrío. Esos puntos bajo nosotros que parecían carbonizados eran poblaciones humanas vistas con los ojos de la verdad, un suelo destrozado por todas sus ocurrencias en el que nunca más crecería de nuevo algo saludable, se podía ver en los pobres y escasos árboles que tenían dentro de sí, y todas aquellas líneas sin sentido que marcaban las rutas de comunicación que ellos utilizaban también tenían la marca de la muerte. Nuestro trabajo hasta el momento había sido sencillo, nos encargábamos de podar la mala hierba del mundo para que nuestra madre, la naturaleza, pudiera revivir... el fuego que sale de nosotros es distinto al que descubrió la plaga, el de ellos mata la tierra y el nuestro la revive, determinamos el fin del mundo de ellos pero en realidad somos sinónimo de vida, de una vida por la que sí vale la pena luchar... aunque hay veces en las que ya es muy tarde. No entiendo cómo los sabios pudieron tomar esta decisión.

Ellas también lo sabían, las responsables de nuestro atardecer nos daban una triste despedida que todos agradecíamos con pesar en nuestros corazones; su futuro también dependía de lo que iba a ocurrir en los días que venían. Volví a mirar al cielo deseando nunca borrar esa imagen de mi ser. Tal vez fue un delirio pero me pareció ver cómo una de ellas, en la lejanía, lograba brillar más que el resto, pero es casi ilógico pensar en ese tipo de diferencias egoístas entre seres tan puros, ¿qué podría significar? Tal vez era sólo una ilusión, ángulos de la luz y cosas por el estilo. Poco a poco nuestro campo de visión fue ocupado por nuestra condena, la montaña se alzaba con ímpetu en frente nuestro mientras, con resignación, descendíamos en hilera para poder entrar por el agujero cavernoso que nos esperaba, cerramos nuestras alas, con lo que encerramos también la poca dignidad que nos quedaba.

Antes de continuar nuestro líder nos dio otro orden, para mi desgracia volví a quedar en mi puesto habitual, al final... hasta esa momentánea dicha huía despavorida frente a mí. Acto seguido nos internamos en la caverna...

29.10.08

Zapato Viejo

Hola!
Hoy les traigo una historia que a mi me parece algo rara (lo siento, ya conoces mi opinión) pero bella... la escribió un amigo mío y me pidió que la publicara... así que vuelvo a hacer de hada madrina trayéndoselas en exclusiva.


Hace mas o menos cuatro años estoy botado en esta esquina, poco me ha costado. Sí, he estado algo solo pero al menos no he sido maltratado. Las personas pasan y ni se dan cuenta de mi existencia, eso está bien… la naturaleza se ha encargado de lavarme mas frecuentemente que si estuviera en un armario. Estoy bien. Pero, siento que hoy todo cambiará, cuatro años de quietud que se acabarán hoy… a la vida le hace falta acción, la cuestión es ¿quién se la dará?

Sólo se que es hoy. La gente va y viene y, como siempre, yo los observo pasar desde la sombra, poco tiempo bastó para darme cuenta que analizarlos era un perdida de tiempo, la rutina los controla. Pero sé que hoy todo cambiará. ¡Me encanta! Al menos voy a estar bien presentado, ella siempre me ha caído muy bien porque siente conmigo y también sabe que hoy es el día… ¡gracias por ese baño! Ahora estoy listo, no tardé mucho en secarme. Ya está oscureciendo, tengo los nervios a flor de piel, pero sé que hoy es el día y que va a llegar esa persona que me va a devolver a la vida… es raro porque estoy solo, mi compañero desapareció mucho antes de ser yo desechado en esta esquina, pero llegará.

Alguien se acerca. No puedo emocionarme porque lo notará, además puede venir sólo a desechar cosas que le resultan inservibles. Estaba en lo cierto, vuelvo a estar rodeado de plumas, pedazos de madera y restos de comida. No importa, a muchos de ellos les espera un mejor trato en el olvido. Veo algo, oh! Es otro zapato… al parecer es mas formal que yo, en sus inicios debió ser de cuero pero se le sigue notando un elegante diseño, y sólo es una talla mayor que yo. “Vuelve” oigo gritar a lo lejos, a esta hora no suele sonar más que música y voces rudas y algo lentas; pero esta es una voz hermosa, poco se pueden apreciar los sonidos de día cuando se entremezclan unos con otros en la atareada calle. “No, espera, vuelve” era la misma voz, de pronto se oyó un tintineo. Una sombra densa recogió a mi compañero del suelo, lo miró con emoción y luego se puso a buscar algo dentro de la pila de basura que tenía en frente mientras su expresión cambiaba a desconcierto.

“¿Qué buscas?” dijo la voz. Su propietaria se acercó, al parecer algo brillante sobresalía de un bolsillo de su pantalón y una luz cegadora me atrapó. Apenas pude sentir de nuevo el tintineo y una mano que me alzaba delicadamente. “Has encontrado un nuevo par de zapatos” mencionó con aprobación, ahí ya empezaba a aclarase mi vista y vi a quien me alzaba, la niña no debía tener más de 4 años y tenía una sonrisa radiante bajo la capa de mugre que llevaba en su rostro… pese a todo seguía viéndose hermosa. “Vamos, tenemos que encontrar dónde dormir hoy” volteé a mirar, aquella voz provenía de una señora alta, con apariencia desgastada y un poco descuidada… con la poca luz del ambiente se resaltaban esos bellos rasgos característicos de toda mujer buena, y su expresión no hacía más que embellecer lo imposible… un amor desorbitante rebosaba de sus ojos.

La niña del tintineo nos unió a mi nuevo compañero y a mí, bueno lucíamos del mismo color así que podríamos enorgullecernos de andar juntos en los pies de esa campanilla que le había devuelto la luz a nuestros días.

Pasaron la noche a dos esquinas de lo que había sido “mi territorio” y por la mañana la policía madrugó a sacarlas de allí a palo, entonces salimos nos vimos obligados a abandonarla. La niña nos atesoraba entre sus brazos, no iba a dejar que nada nos pasara. Llegó un momento en el que pasamos sobre un río, vaya suciedad que ha acumulado en estos últimos cuatro años! Ya estábamos por terminar de pasar por el puente cuando sonó un ruido de bocinas, todo fue muy rápido. La mujer haló a la niña para evitar que el carruaje pasara sobre ella pero me resbalé de sus manos y el carruaje pasó sobre mí. ¡Ay mi sombra! ¡Ay mi esquina! Con los secos movimientos de las llantas contra la acera fui resbalándome poco a poco hasta llegar al borde de la vía, alcancé a oír como la fuente del tintineo producía un sonido de sufrimiento, desafinado y estridente. Eso me rompió el corazón, segundos antes de caer en la contaminada y ácida agua que me consumió sin prisa.



Dámaso


22.10.08

...estaré esperando tu respuesta

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Buenas noches!
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La entrada de hoy pues, no estaba muy segura de subirla realmente... ya se darán cuenta por qué. .
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Querida Madre,

Soy consciente de la importancia de mi trabajo, del por qué de mi presencia en ese mundo. Pero hay ocasiones en las que me gustaría poder partirme en miles de fragmentos para dejar la vida fluir.
A veces me pongo a pensar si mi carácter es muy débil y si no habrá forma de moldearlo con la experiencia, pero he podido darme cuenta de mi imposibilidad ante ello, y aunque se que es algo justo no puedo evitar sufrir ante su falta de sinceridad e ingenio… ¿me habrán asignado ustedes la tarea correcta?

Ya sé que todas mis cartas las empiezo de manera parecida, pero quiero aclararte que no es por inconformismo con lo que hago sino por la impotencia ante las acciones de ellos, algunos han estado tan cerca. Por ejemplo, hoy viví una gran melodía, ¡vaya dolor! Dos personajes iban acercándose ensimismados, cada uno con el paisaje que gritaba la esencia de sus vacías vidas pero con una armonía perfecta; sus pasos estaban contados y su camino marcado, mientras se acercaban a mí sus movimientos parecían reflejados… pero cada uno seguía en su propio mundo. El panorama en el que él se movía era gris, monumentos de piedra caídos por todos lados y una vegetación escasa pero bella. Ella iba caminando por un muelle, al lado del mar, donde no había más que locales, madera y arena. Sus pasos seguían siendo correspondientes y sus miradas ausentes. De pronto llegaron a mí, y se vieron el uno al otro. Sus expresiones, que ya parecían talladas en sus semblantes, sufrieron un cambio abrupto: el brillo reapareció en sus ojos mientras sus ceños se esfumaban, sus labios parecieron invertir su curvatura, un ligero tinte rosa apareció en sus pálidas mejillas, pronto se encontraron en posición felina dispuestos a atacar, el sol brilló.

Al iluminarse sus campos de batalla (ya no separados por mí) se ubicaron en los mundos contrarios, el elemento natural de ella era la piedra y el de él la arena, su energía aumentó… y atacaron. Fue hermoso, parecían dos jaguares en su infancia; la felicidad desbordaba, jugaban en círculos repartiendo sus movimientos en ambos mundos y parecía que nunca iban a parar… hasta que llegó el momento en el que dejaron de compartir sus sueños, por una jugada del destino volvieron a sus campos originales y despertaron (¿cómo pudiste hacerlo?). Al caer en cuenta de sus posiciones repusieron sus imágenes y miradas heladas cargadas de distintos factores como odio, desprecio, vergüenza y en el fondo de ellas un sufrimiento que eran conscientes que se iba a prolongar por el resto de sus vidas, fueron lo último que atravesó el espacio destinado a mi forma sólida. Bueno, pude servir como un instrumento para que arreglaran sus fachadas y escondieran al mundo el único momento de felicidad real en sus existencias pero, lo que más me dolió fue que siguieron en sincronía. Al darme la espalda volvieron sobre sus pasos y su compás volvió a coincidir, al igual que su trayectoria. Sólo que, entonces, yo era el único que podía darse cuenta de ello porque sus mundos habían quedado separados y yo era quien imponía la barrera. En sus semblantes se volvían a reflejar sus vidas, sólo que ya no estaban vacías… su ocupante era la agonía.

Muchas veces siento que no está en mis manos el poder soportar ello, pero acaso ¿tengo manos? Quizá la forma que me diste sea la adecuada para el trabajo, pero aún así me gustaría que consideraras el hecho de destruir mis sentimientos ahora; yo sé que el proceso está en marcha, que van a terminar siendo congelados dentro de un tiempo… pero mientras tanto seguiré sintiendo. Y sé que no es posible destruirme, aunque no entiendo todavía que tenía la humanidad de malo antes de que me crearas… al menos eran felices.

Te ruego que consideres mi petición, como único acto de cariño hacia tu más reciente creación, tu hijo menor.

Gracias, estaré esperando tu respuesta.
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