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8.11.08

Historia

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Capítulo 1b

No sabía a dónde nos dirigíamos, y el estar detrás del líder me hacía más vulnerable a errores, todavía no había aprendido a manejar un alto rango. Me preguntaba qué estarían pensando de mí los demás, pero en la atmósfera se sentía que yo era lo menos relevante en la situación tanto como para no querer informarme de la misma… que desespero. Hasta el momento no me había dado cuenta que no habíamos atravesado ningún asentamiento humano, que raro con lo que habíamos volado prácticamente hubiéramos atravesado medio mundo, unos gritos de pavor hubieran sido de lo más relajantes en esta situación para todos. Miré a mi hermano, mi líder, en busca de respuestas. Él se dio cuenta y dirigió su mirada hacia el suelo, estaba surcado por varias líneas que iban de una mancha a otra que se distinguían porque allí no había vida, quizá uno o dos árboles por mancha, pero comparados con los árboles del bosque que dividían estaban casi muertos. Me sumergí en esos caminos tratando de averiguar por qué estaban allí, no formaban ningún tipo de símbolo ni había simetría en los trazos, estaban hechos por criaturas sin conocimientos y sin uso de la razón, hechos “porque sí”. De todos modos, nunca los había visto.

De un momento a otro las alineaciones redujeron el espacio que abarcábamos cogiéndome desprevenida, ya no faltaba mucho para llegar. Miré por primera vez hacia el frente. En el horizonte se alcanzaba a vislumbrar una gran cordillera de montañas, en su mayoría rocosas, pero sobresaliendo de ellas había un risco bastante afilado que cualquier forma viviente hubiera evitado por instinto. Ese era nuestro destino. Algo más captó mi atención, tras las montañas se podía distinguir un bello atardecer teñido de verde, algo que nunca me hubiera podido imaginar, cada línea dibujada en el cielo adquiría un matiz único que brillaba con luz propia y le otorgaba una cantidad especial a cada rincón del paisaje que se extendía bajo nosotros, combatiendo las sombras que nuestro paso definía. Entre más cerca estaban del horizonte más agónicas se veían, como si cada segundo que pasaran fuera el último respiro de luz y libertad que pudieran darle a su querido mundo.

Su mundo, ahora lo entendía. Mi mundo, mi realidad, agonía, condena eterna, una tristeza reflejada en los ojos de todos que se apoderaba de los míos, esta sería la última vez que veríamos la luz antes del fin, podía sentir cómo mi corazón ardía mientras el fuego se condensaba preparándose para este final. Un sueño perpetuo se avecinaba, un sueño en el que el fuego que produciríamos estando en vigilia se condensaría en un pequeño sol dentro de cada uno de nosotros, pero todo tipo de destrucción y sufrimiento serían pospuestos hasta que aquellos bastardos pertenecientes a la raza humana acabaran con el mundo. Cuando ese momento llegara despertaríamos y determinaríamos el fin de su raza y de su mundo, dependiendo del alcance del daño habitaríamos solos en la miseria o en el paraíso, nuestra última orgía.

No me di cuenta en que momento pero habíamos atravesado la barrera entre la realidad humana y la nuestra, la magia y la doctrina, el bien y el libre albedrío. Esos puntos bajo nosotros que parecían carbonizados eran poblaciones humanas vistas con los ojos de la verdad, un suelo destrozado por todas sus ocurrencias en el que nunca más crecería de nuevo algo saludable, se podía ver en los pobres y escasos árboles que tenían dentro de sí, y todas aquellas líneas sin sentido que marcaban las rutas de comunicación que ellos utilizaban también tenían la marca de la muerte. Nuestro trabajo hasta el momento había sido sencillo, nos encargábamos de podar la mala hierba del mundo para que nuestra madre, la naturaleza, pudiera revivir... el fuego que sale de nosotros es distinto al que descubrió la plaga, el de ellos mata la tierra y el nuestro la revive, determinamos el fin del mundo de ellos pero en realidad somos sinónimo de vida, de una vida por la que sí vale la pena luchar... aunque hay veces en las que ya es muy tarde. No entiendo cómo los sabios pudieron tomar esta decisión.

Ellas también lo sabían, las responsables de nuestro atardecer nos daban una triste despedida que todos agradecíamos con pesar en nuestros corazones; su futuro también dependía de lo que iba a ocurrir en los días que venían. Volví a mirar al cielo deseando nunca borrar esa imagen de mi ser. Tal vez fue un delirio pero me pareció ver cómo una de ellas, en la lejanía, lograba brillar más que el resto, pero es casi ilógico pensar en ese tipo de diferencias egoístas entre seres tan puros, ¿qué podría significar? Tal vez era sólo una ilusión, ángulos de la luz y cosas por el estilo. Poco a poco nuestro campo de visión fue ocupado por nuestra condena, la montaña se alzaba con ímpetu en frente nuestro mientras, con resignación, descendíamos en hilera para poder entrar por el agujero cavernoso que nos esperaba, cerramos nuestras alas, con lo que encerramos también la poca dignidad que nos quedaba.

Antes de continuar nuestro líder nos dio otro orden, para mi desgracia volví a quedar en mi puesto habitual, al final... hasta esa momentánea dicha huía despavorida frente a mí. Acto seguido nos internamos en la caverna...

15.10.08

Historia

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Capítulo 1a

Era el día, mi instinto estaba a flor de piel, sentía cómo el fuego corría por mis venas listo para salir apenas yo tuviera el deseo. Ya mis hermanos se habían marchado, seguro no habían ido muy lejos, tenían que estar pendientes para calificar mis habilidades… mi prueba.

Nunca había sentido la luz del sol refulgir sobre la superficie de mi cuerpo de tal manera, como si estuviera alimentando el fuego dentro de mí, me hacía sentir omnipotente. Poco a poco me fui librando de las sombras y dejé atrás la cueva. Un detalle más y estaría lista. Mis alas se desplegaron. Habían estado esperando este momento, sentía como rugían por sí mismas.

Emprendí el vuelo. Dos aletazos y estaba a 500m sobre el piso. No estaba lejos de mi objetivo, ellos habían insistido en ponerme algo “fácil”, una simple villa campesina sin castillos ni ejércitos que enfrentar, que horror ser la única de la familia y la menor. Pero hoy las cosas iban a cambiar. Mi sombra ya había empezado a extenderse sobre mi terreno de ataque, hasta aquí alcanzaba a oír los gritos de terror. Sentía que una sola bocanada podría convertirlos en cenizas, pero eso no era suficiente. Podía vislumbrar cómo muchos se atestaban en la plaza siguiendo un plan de emergencia, no estaba esperando que me facilitaran las cosas pero si era esa su disposición me faltaba encargarme de arrear los que iban a esconderse al bosque, casi no podían moverse del miedo, una gran sonrisa se extendió por mi rostro y sentí como mi corazón estaba a punto de explotar en llamas. Mis movimientos fueron sencillos, bajé hasta unos 50m sobre el suelo y me incliné de lado, mi ala derecha estaba a punto de tocar el suelo, y recorrí todo el perímetro de la villa en esta posición unas cinco veces con calma. Ninguno era capaz de alzar la mirada hacia su verdugo. Mi pequeño establo estaba lleno, sólo le faltaba una pequeña niña a una cuadra de la plaza que corría por llegar a los brazos de su madre, apenas llegó comenzaron la ofensiva. ¿Qué era eso? ¿Estacas? Hay que ver hasta donde puede llegar la imaginación humana, la risa me absorbió por completo y terminé echada sobre lo que había sido un conjunto de casas típicas irlandesas, sentí cómo su esperanza florecía al ver que su ataque había podido conmigo… las cosas se ponían interesantes. Me levanté de nuevo, ellos estaban listos para atacarme, me costó mucho controlar mi fuego pero alcancé a lanzar la cantidad adecuada para que sus estacas fueran carbonizadas todavía intentando alcanzar su objetivo, y que no hiriera a nadie, aún no.

Sentí con gran satisfacción la atmósfera de desesperanza que empezó a rodear a mi querido público, empecé el ataque contra su arquitectura siendo mi primer objetivo la iglesia que cayó en pedazos sólo con soltar mi cola a unos metros de su posición, había que ver la debilidad de las construcciones humanas y el poco alcance de su fe que se derrumbó junto con la única imagen que tenían para profesar su devoción. Inhalé profundamente, ese aroma me acercaba al éxtasis. En ese momento sentí cómo se iban acercando mis hermanos, ¿es que no podían verme disfrutando? Me tocaba acelerar las cosas. Alcé vuelo y preparé a mi corazón para bombear todo su contenido, se sintió agradecido por mi decisión, me puse en la dirección del sol y exhalé.

Me hubiera gustado prolongar el sufrimiento, pero al parecer se acercaban con determinación hacia mí. El que iba a la cabeza, el mayor, se dio cuenta de mi último movimiento, se me acercó con una expresión asombrada y no tardó en reacomodar las líneas y abrirme un puesto a su derecha. Lo miré casi con adoración mientras su mirada hacia mí era de orgullo, pero dos segundos después me fijé en las expresiones del resto y me sorprendieron. Esperaba encontrar fiereza, reprobación, orgullo, sorpresa o algo referente a mi inesperado ascenso… en vez de eso encontré angustia y desolación, volví a mirar a mi otro hermano y sus facciones también estaban cambiando o, más bien, recuperando su estado previo. Quedé desconcertada, eso no era natural para nosotros. Es más, no conocería esos sentimientos de no haber sido lo que buscábamos en nuestras víctimas. Algo andaba muy mal.

10.9.08

Boceto inicial

Hola!

Esta semana me dediqué a las que, se puede decir, son mis criaturas mágicas favoritas. Yo se que hay muchas y créanme que mi obsesión no se limita ni de lejos a estas....pero sobresalen.

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Y allí estaba ella, tan magnificente cómo nunca se hubiera podido imaginar, al lado del río, danzando de una forma peculiar para cada uno de los seres con los que se topaba. Era asombroso cómo alguien podía llegar a amar, y por lo tanto disfrutar, todo lo encontrara a su alrededor. Cuando se posaba sobre el río se podía observar cada pequeño fragmento de su baile dedicado a cada una de las moléculas que pasaban debajo de ella, y ni decir de aquellas danzas que efectuaba con las flores. Era irónico que no se pudieran disfrutar por más de un segundo, para un humano una interpretación así duraría dos horas y no transmitiría ningún mensaje. Humanos, los seres e menos merecen vivir, había tenido la oportunidad de acabar yo misma con ellos pero eso ya fue hace mucho, esta restricción me está matando, al igual que a nuestra madre.
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No, no valía la pena malgastar mi tiempo pensando en esas bestias cuando tenía a ella al frente mío, ya iba por la tercera parte de su danza, se acercaba a la ribera del río y estaba a punto de terminar; era asombroso como el río que seguía su curso luego de haber sido deslumbrado por ella corría con una nueva fuerza y cada molécula destellaba con un color distinto a la luz del sol…todo por ella. Era consciente de mi presencia, al principio actuaba con precaución; “criaturas que volverán a despertarse en el fin de mundo”, “protectores”, “criaturas de la perdición”….esas no son referencias muy agradables para el momento de encontrarse con uno de nosotros. Con el tiempo se fue acostumbrando a que estuviera allí apreciando su acto, hasta podría creer que lo hace con más gracia desde que perdió el miedo a su fiel audiencia, así sea de un linaje tan puro como el de ella la vanidad es un pecado del que nadie está exento. Me gustaba pensar que me dedicaba algunas interpretaciones.
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Cada día le dedicaba un segundo de su danza a cada una de sus inspiraciones y, como ya insinué, esta se desarrollaba a una velocidad que ojos tan acostumbrados a ver pasar el tiempo de distintas maneras y a distintas velocidades apenas podían seguir. Mi vida iba a una velocidad algo lenta comparada con la de ella, pero algo bueno se saca de la práctica, ya casi podía coger y guardar para mi propio deleite cada uno de sus movimientos.
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Sólo el pensar que alguna vez fui yo la que se encargó de poner una sentencia final a todo aquello que ella amaba y cuidaba me despertaba una agonía inimaginable, pero ¿que otra cosa podía hacer en mis primeras décadas de abstinencia? Abstinencia de llevarme conmigo vidas que destruían todo lo bello del mundo, humanas en su mayoría. No se porqué hicieron eso, pero los sabios sabrán lo que hacen. Entonces, no me quedaba de otra que ahogar mi deseo de destrucción con la naturaleza (aunque la de sangre seguía ahí), causa por la que mandaron a dormir a muchos de mis hermanos y yo por poco pude escapar de eso…..hasta el fin del mundo.

Pero poco después descubrí una sed de algo distinto, que hasta el momento ha opacado las otras, no hay nada más para mí en el mundo que no sea ella. Tenemos algo en común, la magia corre por nuestras venas, pero aparte de ello somos completamente distintos, empezando por nuestro objetivo en el mundo.