Hola!
Hoy les traigo algo que escribí que no es que esté entre mis mejores trabajos pero me gusta considerarlo como un "chiste personal" (a q no saben de donde saqué ese término). Ya por el mismo nombre se habrán dado cuenta de qué se trata. Eso sí, no se fijen en la redacción que está fatal, pero no tenía otra manera de reflejar los cambios de ánimo y las exaltaciones espontáneas del adolescente.
Jaj, mírenme, hablando en tercera persona de la adolescencia... Pero bueno... Lo cierto es que nunca me ha gustado esa palabra, me parece tan despectiva. Sin embargo, al no haber un término mejor (eso de "adultos jóvenes" y realtivos suena muy a aquellas personas que se han dado cuenta que están envejeciendo cada vez más rápido) helo aquí.
Delirios Adolescentes

Ese fue el único rastro que quedó, ¿acaso quiere decir algo? No lo sé, lo único de lo que me lamento es que no pudo escoger aquellas balletas que tanto me gustaban para dejar atrás; entonces el mensaje no era para mí. Ni siquiera se molestó en decir Adiós, a mí, su única alma gemela, su mejor amiga.
Todo el mundo habla de los caprichos adolescentes, aquellos por los que no queremos parecernos a nuestros padres, ansiamos nuestra independencia y hasta preferimos quedarnos encerrados para no estar en contacto con aquellas personas que siempre han estado ahí con ojos vigilantes esperando nuestro fracaso (y es que ni el más cruel de nuestros enemigos tiene esa mirada tan intensa), la familia.
Vale, estoy exagerando, pero no está muy lejos de la realidad. Igual, ella era de esos bichos raros que por alguna razón se sentía bien en familia. Siempre me he preguntado por qué.
Alguna vez ella me preguntó:
- ¿Nunca te has sentido asediada? Que sabes que hay siempre alguien que no conoces acosándote visualmente pero nunca ha traspasado ese umbral?
- Pues la verdad no, normalmente esas miradas vienen de gente que conozco o de obreros, camioneros, mecánicos y todos esos que pasan ese umbral con sus sandeces. Pero, ¿con eso quieres decir que tienes un admirador secreto? ¡¿Cómo es?!
- ¡Jaj! ¡No seas boba! Es más como un “ángel guardián” pero, por alguna razón, con un aura oscura.
- ¡No me digas que ahora eres bruja! Que ves espíritus y auras y todo eso. Jajaja.
- ¿Podrías ponerte seria? Mira, es que…¿te acuerdas cuando nos estábamos imaginando las puertas del infierno?
Me acordaba, eran tan hermosas: altas, de hierro forjado, con un sin-número de símbolos de los que pudimos descifrar pocos…y por siempre cerradas. Cuánto no habríamos dado por poder entrar… Pero tenían unos guardianes de silueta humana, ¿será que adquirían la forma según el visitante que llegara? Me hubiera gustado llevar a mi gato para ver que tan mutantes quedaban. Pero no eran nada del otro mundo, hasta me atrevería a decir que eran algo feos, nadie con quien yo saldría por lo menos.
¡Claro! ¡Por eso reaccionó así cuando le pregunté cómo era! Pero nunca me dijo que sentía algo tan fuerte por él, era más como un “suspenso instintivo”, y tampoco mencionó que fuera a irse, ¡¡ella amaba a su familia!! Y me lo diría, lo sé, ¡no podía ser tan mierda de no decírmelo! Quizá el mensaje si era para mí porque no alcanzó a contarme, quizá no fue su decisión y su guardián decidió cruzar ese umbral y llevársela.
¡Estúpida! Ya tienes aguados los ojos. No vale la pena llorar por esa ingrata que lo más probable es que te haya dejado botada. Y, ¿qué más da que su hora halla llegado y no la mía? No, ella debió haber hecho lo posible por llevarme consigo, es una egoísta, cruzar esas puertas era un sueño colectivo, ¡¡de las dos!! Ni siquiera fue capaz de dejarme las balletas que sí me gustaban. .
Pero... quizá se sentía sola, me recordaba y le seguía importando. Si, al fin y al cabo no puedes llegar a ser una verdadera amiga si no confías incondicionalmente en la otra, y ella me quería al igual que yo a ella. Mi único objetivo de ahora en adelante iba a ser poder cruzar eras puertas para poder acompañarla en el infierno, en nuestro maravilloso infierno, que no debía ser lo mismo son la otra. Amiga…
…espera por mí.
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- Lo siento Lu
Esa voz, no podía ser de nadie más y ella era la única que me llamaba así, nunca entendí porque nos teníamos esos apodos que nada tenían que ver con nuestros nombres… Lu y Mariana no tenían nada que ver ¿o si? Pero, ¿se podría comunicar conmigo desde allí? Eso mataba la idea, nuestro infierno ideal no debía tener contacto con el exterior.
- Sé que estás brava pero estuvo fuera de mis manos ¡la clase casi no se acaba! Siento mucho dejarte esperando, ¿me perdonas?
¡Oh! ¡Verdad! Ella tenía clase en la universidad hoy hasta tarde.
- ¿Qué miras? Aghhh ¡¿De qué sirve botar los zapatos por la ventana si se van a quedar estancados en un árbol?! Mi mamá ya se debió haber dado cuenta de que los boté, y debe hacer supuesto que no me gustan, no quería hacerle esto, se veía tan feliz cuando me los dio. Ven, entremos juntas a la casa que cuando tú estás suele ser amable.
- Uhm. Sí, claro. ¿Qué tal tu día?
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